
Cristián Jeannot – antes de llegar a chile a principios de los 90 – vivió en lugares tan disímiles como Sudáfrica, Inglaterra, Estados Unidos, Francia, Costa Marfil y Brasil. De todas esas partes y de otras, recolectó sabores y recetas para hacer la carta del Étniko. Una cocina vanguardista, de fusión, atrevida, pero también clásica. Una cocina, que no ha cambiado su mano maestra en 13 años; en ella trabaja la misma gente que comenzó desde la génesis del restaurante. Platos que van desde los tallarines chinos a la antigua, pasando por el Wok de pollo, camarones o tofu. Dentro de las preparaciones más elaboradas, está el Camarón Malayo, acompañado con arroz salteado en salsa de anchoa, jengibre y pack choi, envuelto hoja de bambú. Imperdibles por su sabor el “bourguignon” (estofado de carne al estilo francés), el marisco en salsa de pesto y el “strudel” de ostión y calamar. El más pedido, el “Atunriki”; atún sellado, mantequilla de almendra, jengibre, junto con arroz y verduras.
Para estar al día en todas las tendencias gastronómicas, Christián Jeannot viaja al menos 3 veces al año a distintas partes del planeta, en busca de nuevos sabores y preparaciones.
Étniko tiene imperdibles también en materia de tragos. Dentro de la gran variedad, imperdonable no tomarse un Luciano (wyborowa pera, tónica, aceite de pomelo) o un K2 (akvinta, pomelo, menta, azúcar flor, campari). “Coolísimos”.
