
Sabores de oriente y del mundo. Ambiente cosmopolita. Vanguardismo no sólo en el gusto, sino en el estilo. La fórmula con que los hermanos chilenos Christián y Olivier Jeannot abrieron en marzo de 1997 el Étniko en Santiago. Una receta moderna para un restaurant que hizo historia - no sólo por ser el primero en ampliar la incipiente carta de comida asiática en la capital - sino por introducir con fuerza el concepto de “comida fusión” y “comida exótica”, cuando no había referentes, cuando no estaba de moda. Con la apertura de sus puertas, comenzó el desfile de toda una generación de sibaritas que - en su mayoría por primera vez – pudo probar una amplia variedad de sushis, rolls y gyosas. La cocina tailandesa y la peruana también entraron con fuerza en esta apuesta que hasta hoy resulta exitosa y única.
Étniko además es sinónimo de moda. Su diseño moderno, minimalista con influencias orientales y tribales, fue creado por Alejandro Aravena (Harvard, Universidad Católica), quien utilizó la madera, el cobre y el mimbre para dar vida a uno de los lugares más onderos de Chile. Bien lo sabe la prestigiosa revista estadounidense “TIME”, que en 2006 eligió al local como el más “trendy” de Santiago.
